La obediencia en el cachorro, la llamada. | Hayato Kumi

La obediencia en el cachorro, la llamada.

En primer lugar, para dar una orden a un perro no hay que utilizar demasiadas palabras, ya que éste no comprende el lenguaje humano, un simple “no” enérgico es suficiente. Desde muy temprano hay que habituarlo a utilizar el collar y luego, la correa normal. Se puede comenzar a habituarlo a andar con la correa en casa, haciéndolo varias veces al día y siempre durante sesiones breves. Si el perro tira, hay que darle un breve tirón con la correa. No hay que olvidarse de recompensarlo cuando hace bien las cosas.

Algunos perros no acuden cuando se los llama. Llegan hasta algunos metros del amo, se detienen y en cuanto éste trata de atraparlo, se escapan nuevamente. Ante todo, hay que conservar la calma, no ponerse nervioso y mucho menos aún, castigar al animal. No hay que enojarse en ningún caso. Incluso cuando el perro se hace esperar, no hay que castigarlo cuando viene. Este error es sin duda el más frecuente. De esta manera el perro asociará el castigo con el hecho de venir junto a su amo. Por el contrario, cuando viene, hay que felicitarlo, acariciarlo y, sobre todo, no volver a a atarlo inmediatamente sino enviarlo a jugar. Si cada vez que se le llama, es para ponerle la correa y hacerlo volver a casa, esto representará para él un castigo. Si se desea que regrese, hay que adoptar una actitud acogedora y tranquila y, sobre todo, no correr tras él, ¡ jamás lo atrapará ! Por el contrario, hay que dar media vuelta y fingir marcharse, entonces es probable que regrese.

La llamada necesita un aprendizaje y la edad ideal para comenzar es entre los 4 y 5 meses. También en este caso hay que ser paciente. Este aprendizaje puede iniciarse en casa. Hay que llamarlo dándole una orden breve y cuando obedece y acude, felicitarlo. Cuando se ha inculcado la obediencia en el interior de casa, se proseguirá en un espacio cercado, para terminar en un espacio abierto. A veces, fuera de casa, se produce una regresión porque muchas cosas pueden perturbar al perro. En este caso, no hay que enojarse sino volver a comenzar las sesiones en casa. Es necesario que las sesiones sean cortas ya que el cachorro se fatiga rápidamente.